Cómo ven las abejas y cuántos ojos tienen

Cómo ven las abejas y cuántos ojos tienen

Las abejas son unos de los insectos más sorprendentes del mundo, no solo por su papel esencial en la recolección del polen y la polinización, sino también por sus extraordinarias capacidades visuales. ¿Alguna vez te has preguntado cómo ven las abejas? En este artículo descubrirás cómo funciona el sistema visual de la abeja, cuántos ojos tiene, para qué sirven y cómo esto influye en su comportamiento diario.

¿Cuántos ojos tienen las abejas?

Empecemos con un dato poco conocido: las abejas tienen cinco ojos. Su disposición en la cabeza es fundamental para la forma en que perciben el entorno.

Dos de ellos son ojos compuestos, muy grandes, situados a los lados de la cabeza. Están formados por miles de unidades ópticas llamadas omatidios, y les permiten distinguir formas, movimientos y percibir colores.

Los otros tres son ojos simples, también conocidos como ocelos. Se encuentran en la parte superior de la cabeza y son sensibles a la luz y al movimiento. No proporcionan imágenes detalladas, pero permiten a las abejas orientarse utilizando la luz solar polarizada, incluso en condiciones nubladas.

Estructura de los ojos de la abeja

La estructura de los ojos de la abeja es extremadamente compleja. Los ojos compuestos están diseñados para la visión de corto alcance y para detectar rápidamente el movimiento, cualidades esenciales para evitar depredadores u obstáculos durante el vuelo. Los omatidios actúan como píxeles que en conjunto crean una imagen fragmentada pero muy sensible al cambio.

Además, el campo visual de las abejas es casi total: gracias a la posición de los ojos a los lados de la cabeza, pueden ver prácticamente todo lo que las rodea, excepto una pequeña área justo detrás de ellas.

Cómo está conformada una abeja

Para entender mejor cómo funciona el sistema visual, es útil conocer también cómo está formada una abeja. El cuerpo de la abeja se divide en tres partes principales: cabeza, tórax y abdomen. En la cabeza se encuentran los ojos, las antenas y el aparato bucal, esencial para alimentarse y comunicarse.

La boca cuenta con una estructura especial llamada ligula, una especie de lengua larga y flexible utilizada para absorber néctar y polen de las flores. La pata trasera está adaptada para la recolección de polen, con unas estructuras llamadas corbículas.

Las abejas pueden ver la luz ultravioleta

Uno de los aspectos más sorprendentes de la visión de las abejas es su capacidad para ver la luz polarizada y la ultravioleta. Mientras que los humanos solo vemos una parte del espectro visible (rojo, verde y azul), las abejas ven azul, verde y ultravioleta.

Esto les permite distinguir patrones florales que indican la presencia de néctar y polen, invisibles para el ojo humano. Así es como las abejas recolectoras eligen las flores más ricas en recursos.

Información sobre la abeja reina y las demás abejas

En el mundo de las abejas, cada miembro de la colonia tiene un rol específico. La abeja reina es la única fértil y su tarea es poner huevos. La verdadera fuerza de trabajo del panal está compuesta por las abejas obreras, que realizan tareas diversas según su edad: limpieza, producción de jalea real y defensa de la colonia.

Al alcanzar la madurez, las obreras se convierten en abejas recolectoras, especializadas en recolectar polen y néctar. Son estas abejas las que aprovechan al máximo sus capacidades visuales para orientarse en el paisaje floral y regresar al panal con provisiones.

Uso de los ojos en la vida diaria

Los ojos de las abejas no sirven solo para encontrar alimento. También tienen una función fundamental en la comunicación. Las recolectoras, por ejemplo, realizan la danza de la abeja para indicar a sus compañeras la ubicación de una fuente de comida. Este sistema de orientación requiere una percepción precisa de la luz polarizada, que actúa como una brújula natural.

Además, la posición lateral de los ojos les permite monitorear el entorno durante el vuelo. Las abejas pueden reaccionar incluso a los movimientos más sutiles, lo que las hace muy sensibles en situaciones de peligro.

Diferencias entre humanos y abejas

Si comparamos la visión humana con la de las abejas, las diferencias son notables. Mientras nosotros vemos con nitidez solo una parte limitada del espectro, las abejas ven con menos claridad pero con un campo visual mucho más amplio. Gracias a la luz polarizada, pueden orientarse con gran precisión incluso cuando el sol está oculto.

Aunque no pueden ver el color rojo, su capacidad de detectar la luz ultravioleta lo compensa. Las flores han evolucionado para emitir señales visuales en esta longitud de onda, facilitando el trabajo de las abejas.

¿Por qué es importante conocer estos detalles?

Conocer en detalle cómo están hechas las abejas, cuántos ojos tienen y cómo ven no solo satisface la curiosidad científica, sino que también ayuda a comprender la importancia de su conservación.

Sin abejas, ecosistemas enteros colapsarían. Su eficiencia en la recolección de polen y la polinización garantiza la supervivencia de miles de especies vegetales y una producción alimentaria equilibrada.

Conclusión

En conclusión, las abejas son criaturas extraordinarias, dotadas de una visión única adaptada a su complejo estilo de vida. Poseen cinco ojos – dos compuestos y tres simples – capaces de percibir luz polarizada y ultravioleta, herramientas fundamentales para su supervivencia y la del planeta.

En Apicoltura Laterza siempre hemos estado comprometidos con la protección y el respeto de estas increíbles criaturas, promoviendo una apicultura sostenible, respetuosa y enfocada en la biodiversidad.

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